miércoles, 24 de septiembre de 2014

El sillón swinger: la secuela

Relatos de nuestros encuentros swinger

   Desde que la Pareja Guapa nos invitó a jugar con ellos en su mágico y misterioso sillón, nos entró una suerte de urgencia por conseguir nuestro propio mobiliario swinger. Pasamos incontables horas en Pinterest recolectando ejemplos con la esperanza de, algún día, conseguir un sofá digno de traer convidados a la casa. Hasta que lo conseguimos. El mentado armatoste resultó ser más grande de lo que calculábamos, y hubo que deshacerse de otras cosas para liberar espacio. Valió la pena. Amplio, cómodo, mullido, de forma dinámica y con una elegante tapicería resistente a los fluidos. (El vendedor me lanzó una miradilla suspicaz cuando pregunté por tercera vez sobre las cualidades impermeables de la piel, pero había que estar seguros).
     
     Quiso el destino, que fuera precisamente la Pareja Guapa la que llegara a nuestro departamento después de una cena, de  esas que son tan indulgentes como sofisticadas, de esas que dejan en la lengua una sensación de quiero más pero ya no es comer lo que se me antoja. Entramos en la casa, y por unos momentos, vivimos ese descontrol de no lo teníamos planeado, pero qué emoción, pero qué les sirvo, pero qué pena, por Dios, no tengo nada preparado. Pero teníamos un sillón, y una cuenta pendiente con ellos, una  aventura que empezó cuando los conocimos hace unos meses, y que, por una cosa o por otra, había quedado suspendida. La Guapa es joven, morena. Tiene cara de andaluza, algún pasado mozárabe está guardado en esa genética suya, en ese cuerpo delicado y armónico, que parece haberse inventado para los abrazos.
     
     Afortunadamente, teníamos un sillón nuevo que, ni siquiera en privado, habíamos podido estrenar. Eso era algo bueno que ofrecerle a nuestros invitados. Como hacen los niños, sacamos nuestros juguetes para presumir. Tenemos muchos, los nuestros y los que nos dejaron los Cubanos en el post antepasado. No contábamos con que también ellos cargan con su producción. Nos enseñaron sus amarres, sus vendas, sus vibradores. Les enseñamos a nuestro amado Dámaso, al pene megalómano que pudo haber diseñado Ron Mueck, al fantasmita blanco que tiembla de miedo cuando se acerca a sigiloso un clítoris. Sacamos todo, queríamos que nuestras visitas tuvieran ganas de jugar a muchas cosas. La guapa confesó que el dildo doble rosa le despertaba algunas fantasías postergadas. Mi yo interno sonrió muy fuertemente, porque ese juguete detona en mí un torrente de imágenes muy eficientes. Traté, sin embargo, de mantener la calma.
   
      El Guapo es un tipo interesante, conversa con frescura y tiene ese look confiado de aquellos que han visto en el who is who, lo que nadie más pudo ver. No sé cuál es la excusa, pero empezar a dejar de ver los juguetes y empezar a usarlos es fácil. De pronto, ni siquiera se necesitan. Pero están ahí por lo que se ofrezca. Mariana y la Guapa quedaron una junto a la otra y las cabezas de los dos hombres quedaron entre sus piernas. El sexo de ella es un festín abierto, ella también es una fábrica de orgasmos y extraerlos es, de lo más delicioso. Alternábamos lugares: Mariana, con las piernas muy abiertas se dejaba hacer y deshacer por él. Luego ella me metía en su boca y se arrojaba hacia mí con una paradójica mezcla de fuerza con tersura. Él la penetraba. Mariana gritaba por algo que alguien le hacía. Ellas dos de besaban y se exploraban con la lengua. Él se dejaba comer por cualquiera de ellas.
    
    Yo, yo no sabía a dónde mirar sin excitarme demasiado.

     Entre un jadeo y un grito, pareció una buena idea llenar de lubricante el juguete rosa, la replica larga de un flexible pene de dos cabezas. Mariana se acomodó a un extremo, y cuidó de introducir bien el otro entre las piernas de la Guapa. Pusimos los vibradores en estratégicas posiciones y, al menos yo, pero estoy seguro de que el Guapo tampoco, hubiéramos, en ese momento, imaginado que podría haber un lugar mejor en el mundo. Bocas, sexos, caricias, cuerpos desnudos en donde todo está permitido. De eso se tratan esta clase de aventuras. 

     No supe cuantas veces terminó ella. Ninguna de las dos ellas. Pero fueron muchísimas, hay mujeres en el mundo que no han tenido, en toda su larga vida sexual, ni la mitad de los orgasmos que cualquiera de las dos tuvo esa noche. Yo,  me guardé un poco para la sesión en privado, mientras mejores son los encuentros con otras parejas, más ganas tengo de venirme a solas sobre la mujer que amo.
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lunes, 22 de septiembre de 2014

Nosotros en Passion Fest

Conferencias sobre el tema swinger:

Passion Fest México 2014
Mariana y yo estaremos en Passion Fest dando un par de conferencias, y nos dará mucho gusto verlos por allá. Las pláticas están orientadas a parejas que sienten curiosidad sobre el lifestyle, y queremos que sirvan para disipar dudas, quitar temores y dar información para que, quien se quiera adentrar en este mundillo, pueda tomar mejores decisiones. Hablaremos desde nuestra particular experiencia; hemos llevado este estilo de vida durante mucho tiempo, y seguramente, hemos pasado por etapas muy similares a las de otras parejas. Esperamos poder compartir una historia que sirva de guía a otros.

Las relaciones swinger no son cosa de otro mundo

Viernes 3 de octubre

-¿Quienes somos y por qué somos sw?
- Breve introducción al mundo swinger.
- Swingear es cosa de pareja
Comunicación
Límites
- Fantasías y realidades
-Libertad para elegir
-Los swingers en el mundo
-Códigos de conducta y códigos de ética
-Sesión de preguntas y respuestas 

¿Qué debemos saber antes de iniciarnos en el mundo swinger?

Sábado 4 de octubre

-¿Qué son las prácticas swinger?
-Hablando con mi pareja
-Confianza y límites
- ¿Qué puede salir mal?
-¿Cómo empezar?
-Consejos básicos de seguridad
-¿Clubes, citas o viajes?
-¿Qué puede salir bien?
- Sesión de preguntas y respuestas 


 Ambas pláticas serán parte del programa de Passion Fest, que se llevará a cabo del 2 al 4 de octubre en Expo Bancomer Santa Fé. El 3 de octubre, además, estaremos en la Fiesta de Parejas Sexies.





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miércoles, 17 de septiembre de 2014

La irresistible herencia de los cubanos

Relatos de nuestros encuentros swinger

Augusto Rodin
August Rodin
La lamentable noticia es que, en un buen rato, no podremos ver a nuestra pareja estable, los cubanos. La parte positiva de todo esto es que se irán al encuentro de un buen futuro y de muchas oportunidades. De todas formas, como sabían que nos dejaban con un huequito triste en nuestro corazón de libertinos, hicieron que nuestro penúltimo encuentro (el último fue en Libido y ya hablamos de eso) fuera lo más memorable posible. Así, si nos dejaban como a sus Penélopes de latex, esperándolos indefinidamente por los cuartos oscuros de la capital, al menos lo harían sabiendo que esa última cita en el D.F, habría bien valido una reseña en el Jardín.

     Por deformación profesional o por simple vanidad, me gustan los espejos. Me gustan, por lo tanto, las historias con estructuras que reflejan otras historias, y nuestra historia con los cubanos empezó como una versión primigenia de su despedida. Esta vez, como nos vimos en domingo, en lugar de cena fue comida y ellos llegaron al lugar un tanto antes que nosotros. Hablamos de lo que hablan los viejos amigos, de sus planes y de los nuestros, de su futuro y del nuestro y fantaseamos sobre posibles encuentros en otras latitudes. Después fuimos a su casa. El Cubano preparó café y a la Cubana ya no le dio tiempo de tomárselo. Fue un preliminar breve, seguramente porque queríamos aprovechar los minutos al máximo. El caso es que cuatro figuras perdieron pronto la ropa en la sala, y después el sillón y las sillas ya no fueron escenario suficiente.

     Cambiamos a la recámara después de que sentí en los dedos un par de orgasmos de la Cubana, que me hicieron derretirme como cubito de hielo en guarapo. ¡Qué fácil es adaptarse a esa mujer! Y una sensación similar tiene Mariana con él. Después de esa secuencia de gritos pensé que de verdad los vamos a extrañar. A mí me gusta tanto ver cómo mi mujer se enciende cuando los ve, y se enciende aún más cuando él la empieza a tocar. Me gusta también lo rápido que mis besos encuentran espacio en la piel de ella, lo eficiente que resultan mis caricias, lo hospitalario de un cuerpo que me hace sentir como si lo conociera desde otra vida.

    Sobre la cama jugábamos a tomar turnos: Primero, ella me hacía, luego yo le hacía, después nos hacíamos y Mariana y el cubano también tomaban turnos de idéntica manera. De vez en vez, volteaba a mirar a mi esposa que me sonreía con ese gesto polimorfo que mezcla bien la excitación con la travesura. Cuando ella me mira, mientras se deja llevar por otro hombre, hay una historia nueva, un cuento de seducción que se remonta a  muchos años atrás. A cuando nos conocimos. A cuando todo era secreto y era nuevo. En aquél entonces, en sus ojos, al apretarnos muy fuerte para estar lo más cerca posible del otro, podía ver lo profundo de un túnel y un pequeñísimo e intensísimo brillo en el fondo. Del otro lado, sabía que estaba el futuro, pero me quedaba muy lejos y no lo podía ver. Desde esta orilla, mientras Mariana rodea con brazos y piernas al Cubano, me llega desde el fondo de sus ojos el brillo que mana de tantos años de complicidad. Miro con lujuria hacia nuestro pasado, desde un mundo distante, un mundo conocido y donde nada es secreto.

    Terminamos la sesión. Los cuatro desnudos, sudados y cansados. Tuvimos tiempo para los arrumacos y besos postcoitales (esos que me encantan). También pudimos comer postres de chocolate todavía en la cama y consentirnos los unos a las otras. Ellos tendrán que viajar ligeros, dicen. Mientras menos carga mejor, dicen. Sacan entonces su cofre de tesoros, una maleta donde guardan todos sus juguetes para adultos. Nos la obsequian. Pilas y todo.  En ese envoltorio había muchas horas invertidas, capítulos enteros de una pareja que se va de compras juntos y planea el siguiente límite que habrán de descubrir. Dos personas y muchas noches y tardes y mañanas para encontrar los puntos más sensibles, los lugares más recónditos de la psique de la persona que aman. Esa colección es el pináculo de los secretos, es el arcano con el que se invocan los orgasmos más intensos, la fórmula de convertir lo cotidiano en un ritual iniciático para dos, y luego para cuatro, y luego para seis...

      Esa fue la herencia que nos legaron nuestros queridos cubanos. La buena noticia es que, nos deja muchos chirimbolos divertidos para entretenernos en lo que tenemos ocasión de volver a jugar con ellos.

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domingo, 14 de septiembre de 2014

Libido: noche mexicana

Reseñas de bares swinger en México

Nuevo club y más opciones para parejas liberales

Noche mexicana en Libido
Salir en viernes por la noche es difícil, pero estamos empezando a encontrarle el gusto. Crudear así, el sábado, nos sabe a domingo y el domingo sentimos como si tuviéramos un fin de semana con un extra. Al menos ese es el cuento con el que estamos tratando de convencernos, porque Libido sólo abre los viernes, y la verdad, nos está gustando mucho lo que hacen. Fuimos la semana pasada a su fiesta mexicana, y desde que llegamos, nos sentimos bienvenidos. Un caballito de tequila como saludo y el abrazo de buenos amigos compensa bien el tiempo dejado atrás en el Periférico. En una de las primeras mesas, cuatro miembros de "La Cofradía", disimularon bien su gesto de reproche. Era tarde y ellos  llevaban ya un rato esperándonos. La Doctora Chocolate llevaba un vestido blanco y de encaje transparente, La Cubana una falda a cuadros, y cuando las vi a la distancia, y analicé con oficio sus siluetas, me felicité por estar en una relación swinger de pareja.

     Para entender por qué creemos tanto en este proyecto, habría que comenzar por saber quien está detrás de éste.  Los Señores Libido, a pesar de ser jovenes, (tienen nuestra edad), empezaron hace muchos años a construir una comunidad swinger muy sólida en la ciudad de México.  Han participado en el ambiente desde todas las perspectivas posibles y, por lo tanto, conocen a todo el mundo. Claro está, todo el mundo los conoce y habla bien de ellos. Nuestro primer encuentro fue en el Pistache, hace ya algunos ayeres. En ese entonces, aún éramos los niños tímidos que se quedaban en el fondo del patio a la hora del recreo. No le hablábamos a nadie que no nos hablara a nosotros primero, y como no teníamos amigüitos, era mucho el resplandor que emanaba de los chicos populares. Entre ellas estaban el Señor y la Señora Líbido, un par de tipos atractivos que se conducían con la soltura del que sabe lo que hace. Eran la porrista y el capitán del equipo de futbol y nosotros los nerds del periódico escolar.

     Ellos son la imagen y la fuerza detrás de la representación de LLV en México, la agencia de viajes swinger que organiza las fiestas que, desde que las conocemos, hemos dicho que son las mejores del ambiente liberal mexicano. Ahora, ellos siguen siendo los reyes del baile de graduación y nosotros seguimos al frente del periódico escolar, sin embargo, nos volvimos buenos amigos porque los cuatro estamos en búsqueda de un mundo mejor para la comunidad sw. El último paso que han dado, en relación a esta cruzada fue abrir Libido, un club instalado en un bar de Ciudad Satélite, que desde hace tiempo ha hecho esfuerzos por dar servicio a la comunidad. Parece que el matrimonio entre Libido y Rubí va de lo lindo.

     El lugar se veía lleno, y era notable que el porcentaje de guapos y guapas era más alto de lo habitual, y que la gente se haya sumado a la fiebre verde blanca y colorada. Mucho humo de maquinita y luces discotequeras. El señor Libido dispuso las mesas en círculo, lo cual produce un efecto extraño, unas veces, (dice él) ayuda a que las parejas se conozcan, y otras (también dice él) las hace más conscientes de si mismas. Lo que sí resulta muy eficiente para que la chispa libertina  se encienda en el bar, es que los anfitriones están en todo y se esfuerzan por pasar tiempo con sus clientes, los cuidan y se encargan de conocerlos, y parece que con eso encontraron una fórmula tan obvia como ignorada dentro del medio: Hay que dar atención personalizada a todos los comensales.

     Hubo rifa de viaje a Desire, hubo visitas de edecanes de Passion Fest que promovieron su exposición próxima y hubo muy buenas excusas para ir a conocer el playroom. La mejor de todas, fue que cuando dejamos de platicar con unos recién adquiridos amigos, la Cofradía ya estaba dentro. Así que corrimos a buscarlos y los encontramos desnudos jugando a que las niñas hicieran travesuras. Quise quedarme a ver un rato, pero no pude. Las ganas nos ganaron, y dejamos también la ropa para acercarnos más a nivel de cancha. Yo creo que ese día, la suerte estuvo de nuestro lado, porque sin mucho preámbulo, la Doctora y la Cubana me dejaron ser el auxiliar de sus escarceos. Fui un afortunado accesorio, mientras Mariana se dividía entre los otros dos hombres. Luego un cambio, luego otro cambio más, y así entre cambiar y cambiar nos dio la hora en la que muchas personas se levantan para ir a trabajar.  Hay un momento en el que, no importa lo que estemos haciendo, necesito volver a la exclusividad, a la seguridad que dan los brazos de la persona amada. En mi caso, no son los brazos,  no son sólo los brazos. Son las piernas, y los dedos, y el sexo, y el cuello, y el trasero, y la piel, y los senos, y es Mariana a  la que necesito regresar. Fui a buscarla para terminar nuestra noche entre las miradas de propios y extraños.

     Salimos cansados y sedientos, el personal del bar se apuró a conseguirnos nuestros tragos, y gracias a eso,  pudimos tomarnos un respiro para recuperar la fuerza necesaria para iniciar el camino desde el norte hasta nuestra sureña Ítaca.


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jueves, 11 de septiembre de 2014

¿En dónde se guarda el erotismo?

Reflexiones sobre sexualidad

Tom Poulton, boceto de  una orgia
Tom Poulton
Estábamos viendo un espectáculo sadomasoquista. Un hombre colgaba de un columpio mientras una mujer lo latiguea. Verdaderamente aburrido. Los ejecutantes, no eran actores ni acróbatas ni, de ninguna manera, profesionales de la escena. Eran un grupo de gente interesada en hacer saber a otros, a los que no son parte del mundo BDSM, que su forma de vivir la sensualidad es excitante. No lo lograron.

     Me preguntaba entonces, si yo sería capaz de demostrar, por medio de una exhibición lo que me parece tan sublime del sexo en grupo. Seguramente no. Me imagino la escena: Un elipsoidal me apunta desde la parrilla. Estoy desnudo sobre un escenario en caja negra y frente a mí, una cama presenta a una mujer que no conozco. Música lounge en el fondo. La iluminación resalta sus formas, y desde donde yo estoy, también se dibujan bien los pequeños vellos erizados que cubren su piel. Desde la tercera fila, alguien le dice en secreto a su novia: "¿Es idea mía o ese tipo tiene las nalgas más escurridas que la pared de nuestro baño?" La novia lo quiere disimular, pero no puede. Suelta una carcajada. Aparecen entre cajas el resto de los actores y actrices que iban a entrar a escena, todos envueltos en toallas y con cara de: "¿De qué se ríe esa vieja?"

      Caos y desilusión.Trágico fin de un experimento fracasado.

   Mariana y yo hemos pasado tanto tiempo compartiendo con otros nuestra sexualidad que frecuentemente nos preguntamos cómo lo harán los que nos son swingers. Por otro lado, me parece imposible explicar a mis amigos verticales por qué encuentro tan cómodo ver la lengua de Mariana dentro de la garganta de otro hombre, incluso excitante.  Por supuesto, al igual que los que gustan de golpearse, o de amarrarse, o de embarrarse de aceite de auto, a mí también me parecería más fácil, si pudiera simplemente mostrarlo, disectar una de nuestras sesiones y e ilustrar a los demás. "¿Lo ven? Aquí está. En esta práctica sexual que ustedes encuentran tan peculiar hay tal o cual porcentaje de sensualidad. Algunos de ustedes podrían considerar esta orgía desagradable,  pero miren con cuidado. Desde acá es muy evidente. Precisamente aquí podemos notarla con claridad. Hay una dosis considerable tal de erotismo. Mírala. Está escondida entre una nalga y la otra, justo aquí atrás de Mariana en cuatro puntos, al lado de esa miradita lasciva que me echa una desconocida desde el otro extremo del playroom.  ¿Pueden ver el erotismo? ¿Es muy claro, no? Por supuesto que lo ven, ahora. Está ahí" Pero es muy triste. No está ahí.

     El erotismo es una criatura esquiva. Sabemos que existe. Lo sentimos por todos lados cuando ocurre, y casi todos los seres humanos lo hallamos en prácticas recurrentes. Unos saben que es fácil toparse con el en las tardes de televisión de un matrimonio de quince años. Otros, lo buscan en prostitutas, otros en las ceremonias... y generalmente está ahí esperándolos. Pero es tramposo por que todas las personas tienen que cazarlo en lugares diferentes, y aún después de mucha experiencia. Aún cuando uno se conoce lo suficientemente bien como para saber lo que funciona y lo que no funciona, el erotismo no da garantía de nada. Se nos esconde y luego vuelve a aparecer dónde no lo hubiéramos esperado nunca.

     Lo más irónico del caso es que todo esto es casi obvio. La mayor parte de los adultos hemos pasado por crisis de hastío, hemos tenido también momentos de éxtasis y casi todos hemos aprendido que, en esto de excitarse, no hay ningún tipo de receta. Y sin embargo, es tan común que los unos quieran imponer a los otros sus maneras de encontrar el erotismo, y que los otros se rían de los métodos que tienen los unos para ser felices.





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martes, 9 de septiembre de 2014

Dos muy buenos planes sw para septiembre

Próximas fiestas swinger

Se acercan los días patrios, y con ellos, todo lo que odio de la mexicanidad. Afortunadamente, para mí, nos acaban de llegar dos invitaciones que me ayudarán a olvidarme de mi antisociable situación y nos harán muy gratas las próximas semanas.

Noche mexicana en Líbido

No hemos tenido tiempo de subir la reseña de este nuevo espacio swinger al norte del Distrito Federal, pero habrá que decir (al menos antes de mañana) que estuvimos ahí el viernes pasado y la pasamos muy bien. Por lo tanto, nos quedaron muchas ganas de volver en pocos días, y con seguridad estaremos ahí con nuestras mejores galas verdiblancascoloradas, gritando de emoción y celebrando con una de las parejas más padres que hay en el medio. 






Viva México
Viernes 12 de septiembre
en
(Ciudad Satélite)

Rifa de viaje a Desire
Shots de tequila
Antojitos mexicanos



Una fiesta más de Luxury Lifestyle

Ya hemos hablado mucho de las fiestas swinger que organiza LLV en la Ciudad de México. No podemos decir mucho más. Nos encantan, y sin perder ni un poquito la objetividad, son las mejores del D.F. Pues ahora viene otra, y la prudencia indica que hay que ponernos imprudentes y fosforecentes para literalmente, brillar en sociedad.  





Glow Glitter Party
Sábado 27 de septiembre
organiza
(Colonia Juárez)







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